Qué es
El
pie de atleta es una infección causada por hongos, que normalmente
aparece en los dedos de los pies. El hongo ataca especialmente esta zona porque
los zapatos crean un ambiente cálido y húmedo.
Además de en los
espacios interdigitales, también se puede presentar en los talones y en los
laterales.
Es la infección
fúngica más común, denominándose también tiña del pie o tiña podal. Los últimos
estudios demuestran que se trata de una patología en crecimiento. Los factores
que elevan el riesgo, además de con el tipo de calzado, están relacionados con
el ocio y el deporte, así como con algunas patologías
vasculares, metabólicas y del sistema inmune.
Causas
El
pie de atleta es contagioso y se puede transmitir por contacto directo, por
los zapatos y calcetines, así como en piscinas o duchas. Al ser común la infección
entre los deportistas que utilizan estas instalaciones, el término pie
de atleta se ha popularizado.
El riesgo puede
aumentar al llevar zapatos cerrados, si se mantienen los pies húmedos por un
largo período de tiempo y cuando hay una lesión en las uñas o en la piel.
Los hongos que
provocan el pie de atleta son de la familia de los dermatofitos y se
caracterizan porque se nutren de la queratina de la piel. Son especialmente infecciosos 4 de ellos:
·
Trichophyton rubrum (el más común de todos).
·
Trichophyton
interdigitale.
·
Trichophyton
mentagrophytes.
·
Epidermophyton
floccosum.
Síntomas
Los síntomas más
comunes del pie de atleta son:
·
Piel seca en escamas.
·
Picor.
·
Enrojecimiento.
·
Mal olor.
·
Inflamación.
·
Ampollas.
Además, si el hongo
se encuentra en las uñas suelen presentar decoloración, engrosamiento e incluso
podrían desprenderse.
Prevención
Para prevenir las
infecciones causadas por hongos como el pie de atleta, los especialistas
aconsejan:
·
Lavar los pies a diario con agua y jabón.
·
Mantener los pies secos, especialmente entre los
dedos.
·
Usar calcetines limpios de algodón. Además, cambiarlos
las veces que sea necesario para conservar los pies secos.
·
En las piscinas o duchas públicas es fundamental usar
chanclas.
·
Los zapatos deben estar bien ventilados y fabricados
de un material natural como el cuero, que permita la transpiración.
Al ser una
enfermedad que se transmite por contacto directo con los hongos, hay que evitar
que se propaguen, ya que en algunos casos puede llegar a afectar a las manos si
después de rascarse o tocarse los pies no se efectúa una higiene adecuada.
Tipos
Existen tres tipos
de pie de atleta:
·
Interdigital: es el tipo más común y suele
manifestarse entre los dedos más pequeños. Asimismo, puede causar ardor,
picazón y extenderse a la planta del pie.
·
Mocasín: este tipo de pie de atleta
puede comenzar como una pequeña irritación, sequedad o picazón. No obstante,
mientras se va desarrollando, la piel puede agrietarse.
·
Vesicular: esta tipología no es muy
habitual y generalmente comienza con ampollas debajo de la
piel.
Diagnóstico
El diagnóstico del
pie de atleta suele ser evidente y se basa en la valoración los
síntomas y la observación del área afectada.
Si el diagnóstico
no está claro, se puede realizar un raspado cutáneo que se examinará al
microscopio.
Tratamientos
Existen cremas o
polvos antifúngicos para el tratamiento del pie de atleta, que se pueden
adquirir en la farmacia. Sin embargo, si la infección no mejora en 2- 4
semanas, los especialistas recomiendan acudir al centro de salud para que el médico
valore la patología e instaure el tratamiento más adecuado.
El tratamiento
inicial consta de antimicóticos (clotrimazol, miconazol o tolnaftato) por vía
tópica. Es recomendable seguir el tratamiento hasta dos semanas después de que
hayan desaparecido los síntomas para evitar que haya una
recidiva. También debe aplicarse en ambos pies aunque sólo uno de ellos
presente infección.
En los últimos
años, las cremas con bifonazol (una aplicación diaria) durante 3 semanas han
elevado las tasas de curación definitiva hasta el 90%.
En aquellos casos
en los que hay una infección bacteriana asociada, puede ser necesario el uso de
antibióticos por vía oral.
Otros datos
Signos de alarma y posibles complicaciones
Cuando el pie está
hinchado, caliente al tacto, con pus o el contagio se propaga a la pierna se
debe acudir al médico, ya que puede deberse infecciones más graves.
Las complicaciones
que a veces surgen pueden tener que ver con infecciones
bacterianas asociadas a la patología, que deben ser tratadas con
antibióticos, o bien con la extensión de la infección fúngica a las uñas de manos
y pies (onicomicosis), a las manos e, incluso, a las ingles, que deben
ser tratadas también con medicación contra los hongos

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